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Bogotá, 02 de Septiembre de 2014 23:34 Última actualización: 2014-12-31 09:44
 
2011-09-09 17:11:13.000  
Palabras del señor general Alejandro Navas Ramos, al asumir el mando de las Fuerzas Militares de Colombia

 

Bogotá. En el campo de paradas de la Escuela de Cadetes General ‘José María Córdova’, durante la ceremonia de reconocimiento de la nueva cúpula militar, el comandante general de las Fuerzas Militares, Alejandro Navas Ramos, expresó en su discurso, "que las organizaciones terroristas y las bandas criminales que persisten en quebrantar los anhelos y las libertades de los colombianos, van a recibir todo el peso de las armas de la República. Soldados, marinos, pilotos y policías, con decisión y contundencia direccionaran sin ninguna reserva, sin ningún temor, con toda severidad los  esfuerzos y capacidades,  sobre sus madrigueras para obligarlos a desistir de sus nefastos propósitos, presionar su desmovilización o vencerlos en el campo de combate", expreso el comandante general de las Fuerzas Militares.

 

Discurso en ceremonia de reconocimiento de la nueva cúpula militar

Al asumir el Comando General de las Fuerzas Militares de Colombia, con sentimiento de soldado, saludo a todos los hombres y mujeres, que llevan en su espíritu y  corazón, la tradición gloriosa de servicio salvaguardando los valores supremos que han cimentado a nuestra querida patria.

Con admiración gratificante hago llegar este saludo a los bizarros soldados, marinos, pilotos y policías, apóstoles de las armas, quienes en difíciles circunstancias, a esta hora empeñan sus vidas para que  Colombia avance firme por el sendero de la seguridad con prosperidad.

Las Fuerzas Militares que hoy tengo el enorme privilegio de recibir, tiene un legado de honor, de sacrificio y de entrega devota a su deber. Jamás han sido inferiores a los retos de la historia, a pesar de las enormes dificultades que han tenido que soportar, así como han sido ejemplo de obediencia, abnegación y compromiso incondicional con su deber constitucional.

Ocasiones como esta, que nos permite reafirmar ante la sociedad  colombiana lo que significa nuestra enorme responsabilidad, sirve igualmente de marco para fortalecer el vínculo moral y espiritual que une a las Fuerzas Militares y de Policía.

En ese contexto integracionista que ha sido el norte de las Fuerzas Militares, vamos a seguir trabajando en equipo. Este esfuerzo obliga medidas oportunas y juiciosas. Todos, el alto mando y el cuerpo de Generales y Oficiales de Insignia, vamos a disponer los conocimientos y la experiencia, aportando las mejores luces para desarrollar un trabajo conjunto e interactivo que permita concretar  los objetivos de la  política integral de seguridad y defensa para la prosperidad.

Continuamos librando una dura batalla contra el narcoterrorismo. Vamos a reestructurar la estrategia de lucha y allí tiene un valor supremo la competencia e idoneidad   de nuestras Fuerzas Militares. La unificación de  esfuerzos, medios y recursos desde la óptica conjunta asumiendo el rol que recae  sobre  cada institución, estará en el orden del día  para el planeamiento y desarrollo de las todas las acciones que se emprendan.

Las organizaciones terroristas y las bandas criminales que persisten en quebrantar los anhelos y las libertades de los colombianos, van a recibir todo el peso de las armas de la República. Soldados, marinos, pilotos y policías, con decisión y contundencia direccionaran sin ninguna reserva, sin ningún temor, con toda severidad los  esfuerzos y capacidades,  sobre sus madrigueras para obligarlos a desistir de sus nefastos propósitos, presionar su desmovilización o vencerlos en el campo de combate.

Hemos fortalecido la cultura de respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, una actitud  que nos ha permitido avanzar en credibilidad, respeto y aprecio en el contexto nacional e internacional. Rebasaremos esas fronteras con el mantenimiento de la disciplina, con la intensificación de la cátedra en todos los niveles y con la cooperación interagencial para el alcance de los propósitos nacionales.

Nuestra bandera suprema es la legitimidad y NO vamos a tolerar el proceder  indigno de ningún miembro de las Fuerzas Militares, quien marche en  contra de la constitución,  quien se aparte de los códigos de la guerra y del respeto por la dignidad humana, recibirá el peso total de la ley.

La propiedad es un derecho inalienable consagrado en la carta magna. Las tierras que los terroristas le han arrebatado violentamente a nuestros humildes campesinos, deben volver a ellos. Los bienes y propiedades que las unidades militares detecten a los narcoterroristas o a las bandas criminales, serán denunciados  en forma inmediata ante las autoridades competentes para que sean restituidas a sus verdaderos dueños.

Las Fuerzas Militares han sido históricamente pilar de desarrollo y progreso nacional, aportando con ejemplo vanguardista al crecimiento de la nación, con sus unidades acantonadas a lo largo y ancho del país, sirviendo de soporte a las poblaciones y a sus gentes para desplegar sus actividades productivas. Esa línea de acción seguirá señalando el camino integracionista a la sociedad. Todos los esfuerzos y el accionar estará encaminado a continuar fortaleciendo las herramientas y recursos disponibles que permitan guardar los objetivos de la política de seguridad y defensa para la prosperidad.

En los tiempos presentes de  globalización, los avances tecnológicos juegan un papel primordial para el crecimiento de los Ejércitos y de las naciones.

Nuestras Fuerzas Militares han vendido desarrollando y promoviendo importantes proyectos de tecnología, ciencia  e innovación. Nuestro compromiso es el de seguir impulsando el  motor de la locomotora de la innovación en el sector defensa a través de la concreción de todo proyecto, que ofrezca resultados económicos a la  nación y  represente autosuficiencia a las Fuerzas Militares.

Un aspecto inflexible dentro de la política de las Fuerzas Militares será la lucha frontal contra la corrupción. Ese cáncer que ha venido carcomiendo las esferas de la sociedad y de algunas instituciones no tendrá aforo en nuestro contexto. Por eso trabajaremos de la mano con los organismos de control de Estado, Contraloría General de la República, Procuraduría General de la Nación, Defensoría del Pueblo, con la Fiscalía General,  a fin de detectar, investigar y judicializar a los miembros de las Fuerzas Militares que se encuentren inmersos en delitos que atenten contra los intereses patrimoniales de la Nación, para que sean castigados conforme a los códigos.

Conozco la preocupación del señor Presidente de la República,  del señor Ministro de Defensa Nacional y  del pueblo colombiano que reclaman con urgencia un cambio rotundo en la vida de la nación. Un espacio amplio donde la seguridad y el progreso marquen definitivamente el rumbo de la nuestra querida patria.

Ese es el compromiso que hoy adquiero con mi Colombia, con la patria que me vio nacer. Tengo la responsabilidad, lo deduzco claramente con el honroso nombramiento que se me ha hecho, de emprender  con los hombres y mujeres de las Fuerzas Militares, distinguidos por su dedicación, profesionalidad y entusiasmo, una cruzada de servicio renovada, categórica  y esperanzadora que la saque definitivamente de penumbra hacia el crepúsculo del progreso y la seguridad.

Y lo vamos hacer con la guía del Todopoderoso, con enorme fe y vocación por la causa que defendemos.

Y lo vamos a hacer, porque creemos en lo que han hecho históricamente y están haciendo las Fuerzas Militares y la Policía Nacional.

Creemos en Colombia; en esta patria que ha venido levantándose de las épocas de zozobra e incertidumbre vividas  años atrás.

Hace unos meses en el lanzamiento de la Campaña FE EN LA CAUSA, SU CAUSA Y LA NUESTRA ES COLOMBIA, dogma que institucionalizamos en el Ejército como bandera espiritual de lucha, decidí  invitar a los colombianos, para que rompieran la barrera de la indiferencia y uniéramos todos las fuerzas, empeños y esfuerzos para que, como propósito común, logremos posicionar a Colombia como una democracia respetable y libre en la que no tengan cabida apremios de ninguna naturaleza.

Quiero hoy reivindicar mi invitación para que todos estemos alienados alrededor de este lema y sigamos tomando como causas primordiales a Colombia, con la absoluta convicción que unidas derribaremos las barricadas de la violencia, el terrorismo y forjaremos un mejor futuro para el país.

El Doctor Juan Carlos Pinzón Bueno, en su posición como Ministro de Defensa Nacional, hablo sobre el trabajo en equipo como vital en las Fuerzas Armadas y lo comparo con un equipo de fútbol, donde cada equipo necesita de gente que haga cada uno su papel.  Y  eso es lo que vamos a hacer en las Fuerzas Militares, cada uno con su rol de responsabilidades, pero trabajando en equipo integrados en propósitos, en esfuerzos, todos trabajando por Colombia, por sus gentes, por sus instituciones, por sus valores, por sus esperanzas; el equipo de las Fuerzas Militares vestido de Amarillo, Azul y Rojo.

A todos mis hombres y mujeres que desde este instante tendré el enorme privilegio de liderar, les pido trabajar unidos, con muchísima moral, colmados de vigor. Colombia nos necesita así integrados bajo el propósito de sus ilusiones.

Este Comando que hoy asumo se lo debo a Hanna, a mis hijos Diana, Alejandro, a mi nieto Felipe  y a mis padres Alejandro y Elvia, solo sin su apoyo no hubiera podido llegar a este alto escalón profesional. Su amor, su generosidad al permitirme ausentarme, más de media vida, por la vida de la patria, me ha fortalecido para  superar cualquier adversidad. A ellas maravillosas personas que lo son todo en mi vida, gracias. Mi amor por ustedes es cada día más grande.

Señor Almirante CELY, me honro recibir este comando de usted. Un marino incansable, un colombiano ejemplar, un patriota integro. Usted trabajo sin reserva por Colombia dejando a su paso por las formaciones castrenses un ejemplo de consagrado patriotismo. Su sendero está marcado y el derrotero por venir será el mismo que saque adelante a esta Colombia herida, con ganas de sanar rápidamente y alzar vuelo muy alto. Para Astrid y a toda su distinguida familia, los mejores parabienes.

Con la ayuda de la Divina Providencia, con el apoyo incondicional de los Comandantes de Fuerza, con el respaldo de un pueblo cansado del terror y la entrega pundonorosa de los soldados, marinos, pilotos y policía de la patria, aspiro a no ser inferior al reto que el señor Presidente de la República y el señor Ministro de Defensa  Nacional me han encomendado.

Mis sueños de ver por fin a Colombia, alegre, segura, caminando por las grandes avenidas de la prosperidad, encuentran la más grande motivación, en el valor, la decisión y el fervor patriótico de los hombres y mujeres de las Fuerzas Militares. Esos soldados, marinos, pilotos y patrulleros que a lo largo de nuestra riquísima historia lo han apostado todo, hasta su propia vida por la salud de la Patria.

 

FE EN LA CAUSA, SU CAUSA Y LA NUESTRA ES COLOMBIA

 

Muchas gracias.

 

General ALEJANDRO NAVAS RAMOS
Comandante General de las Fuerzas Militares