En una pieza clave se ha convertido el soldado profesional Luis Alberto Porras para el entrenamiento y cuidado de los caninos que acompañan las operaciones militares en el Nordeste antioqueño y Magdalena Medio.
Detrás de la formación de los caninos al servicio de la Décima Cuarta Brigada, hay un equipo de trabajo que cumple la importante misión de entrenarlos, pero también de velar por su cuidado, logrando que salgan hacia el área de operaciones en las mejores condiciones físicas y con la experticia necesaria, para acompañar a los valientes hombres que conforman el equipo de Explosivos y Demoliciones (EXDE).
En esta retadora misión se destaca el soldado profesional Luis Alberto Porras Parra, un santandereano con más de 18 años al servicio de la institución, de los cuales más de 16 los ha dedicado al trabajo con caninos, desempeñándose a lo largo de los años como auxiliar instructor y enfermero canino, en el Centro de Entrenamiento y Reentrenamiento Canino (CERCA) del Batallón Calibío.
Para él, su jornada no comienza como la de un soldado común. El primer sonido al iniciar el día es el de sus alumnos de cuatro patas, con quienes ha vivido gratas experiencias y por quienes nació su pasión en el año 2010, cuando tuvo la oportunidad de integrar un equipo de Explosivos y Demoliciones (EXDE).
En su experiencia en el EXDE, Porras dio sus primeros pasos como enfermero, ya que en los procesos de reentrenamiento comenzó a adquirir conocimientos para suministrar y aplicar medicamentos. En esta misma etapa surgió su interés por profundizar en la atención médica de los caninos.
Para el año 2014 fue seleccionado como candidato para iniciar su preparación como enfermero canino en la ciudad de Bogotá. Tras su graduación, retornó al Batallón Calibío, en el municipio de Cimitarra, Santander, donde se encuentran las instalaciones del CERCA, para iniciar una nueva etapa, esta vez ya como enfermero canino y donde actualmente se encuentra.
Esta experiencia retadora ha implicado no solo vocación, sino también comprender y respetar el comportamiento animal, desarrollando un alto sentido de responsabilidad y compromiso con los procesos de recuperación, siempre atendiendo las instrucciones del médico veterinario. Lo cual le ha exigido total disponibilidad y tiempo para velar por el bienestar de los caninos, especialmente en momentos críticos, donde la prioridad es estabilizar al animal y salvarle la vida.
Así lo recuerda al atender a una canina que resultó afectada, durante un desplazamiento en el que se activó un artefacto explosivo. Al verificar su estado, notaron que estaba herida, pues como él mismo lo expresa, aunque ellos no hablen, con sus expresiones corporales lo dicen todo. Posteriormente, Porras la estabilizó, le suministró medicamentos, retiró las esquirlas visibles y realizó las curaciones necesarias hasta lograr su recuperación.
En cada proceso de atención a los caninos se evidencia su pasión por el bienestar animal, sus conocimientos y, sobre todo, su entrega para acompañarlos en la recuperación.
Al soldado Luis Alberto lo llena de profundo orgullo saber que, gracias a su trabajo, contribuye a salvar vidas y a preservar la integridad física de sus compañeros. Aunque está próximo a iniciar su proceso de retiro, continúa desempeñando su labor cada día con pasión y amor por los animales, pues le genera máxima satisfacción verlos volver a sus labores.
Fuente: Ejército Nacional de Colombia - Séptima División