Colombianos: Se cumplen 100 días desde que asumimos el mando de nuestras Fuerzas Militares.
Nos propusimos, en primera medida, fortalecer la seguridad, estabilizando las regiones más críticas del país y garantizando el
desarrollo de las elecciones. Esto lo hemos cumplido y lo estamos haciendo.
Hoy podría presentarles cifras; podría hablarles de resultados, de operaciones, de toneladas incautadas de clorhidrato de cocaína, de estructuras criminales afectadas, de cabecillas neutralizados.
Y sí, todo eso lo hacemos a diario; es público, es verificable y de libre consulta.
Hoy quiero hablarles del alma de nuestras Fuerzas Militares.
El verdadero balance, más que una cifra, es la actitud de 246.000 hombres y mujeres que todos los días se levantan con el propósito claro de servirle a Colombia, incluso con su propia vida, si es necesario.
En estos 100 días, lamentablemente, hemos perdido en combate 10 hombres y han resultado heridos 100 más. Esto nos demuestra que las Fuerzas Militares no se detienen: están trabajando por Colombia.
A este dolor se suma el sacrificio de nuestros 69 militares y policías que perdieron la vida en el accidente aéreo del avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Hombres que cumplieron su deber hasta el último día, que honraron su vocación de servicio hasta el final y que partieron en el cumplimiento de la misión institucional. Su entrega, su valor y su compromiso con Colombia permanecerán por siempre en nuestra memoria, como ejemplo de lo que significa servir a la patria.
Estos soldados son colombianos; son hijos de colombianos. Muchos vienen de las mismas regiones donde hoy combaten y, aun
así, dejan atrás a sus familias, a sus hijos, a sus esposas y a sus padres, para ir a los lugares más difíciles, más lejanos y más
olvidados del país a cumplir la misión.
Allá donde el Estado apenas empieza, allá está un soldado colombiano de tierra, mar, aire y río, cumpliendo la misión que la
Constitución nos encomendó: “defender la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y el orden
constitucional, protegiendo a la población civil y sus recursos”.
La neutralización de los grupos armados organizados y de los grupos de delincuencia organizada es permanente. De manera decidida, se están desarrollando operaciones para combatir el narcotráfico, las economías ilícitas, la minería ilegal y a todos aquellos que pretenden arrebatarle la tranquilidad a Colombia.
Hemos fortalecido el control militar del territorio. Nuestros soldados se encuentran desplegados en los 32 departamentos del país.
Estamos en cada rincón: en las selvas, en los ríos, en las montañas, en las fronteras, en el mar, en el aire y también en el ciberespacio. Estamos desarrollando operaciones especiales, fortaleciendo nuestras capacidades y avanzando, paso a paso, en debilitar a las estructuras criminales.
Lo estamos haciendo con determinación, con disciplina y con honor. También quiero hablarles con sensatez, porque, claro que tenemos desafíos, necesidades y problemas que afectan a la población y al país. Somos conscientes de que no podemos parar, porque el conflicto evoluciona, la tecnología avanza, y eso exige que nosotros también lo hagamos, como lo hace cualquier Ejército, Armada y Fuerza Aérea del mundo.
Este es el verdadero balance: el coraje, la resiliencia y la entrega absoluta de mis tropas.
A los comandantes del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aeroespacial, y a cada uno de los hombres que lideran desde el nivel
operacional y táctico, gracias por su compromiso y por su dedicación. Sin su trabajo y su liderazgo, esto no sería posible.
A Colombia: gracias por confiar, por creer en sus Fuerzas Militares y por reconocer el sacrificio de quienes todos los días se levantan para que usted pueda vivir en paz.
Estas Fuerzas Militares nunca les han fallado, y nunca les van a fallar. Ver gestión:
En nombre de los soldados de tierra, mar, aire y río, General de la República
Hugo Alejandro López Barreto, Comandante General de las Fuerzas Militares de Colombia